En una tarjeta RFID viene integrado un sistema RFID (siglas de Radio Frequency IDentification / identificación por radiofrecuencia en castellano) que, por definición, es un sistema de almacenamiento de datos. Se pueden acceder a ellos remotamente, y está insertado en tarjetas, etiquetas o transpondedores.
La finalidad de este tipo de sistemas es transportar, almacenar y transmitir la identidad de un objeto. Se podría equiparar con un número de serie único.

Se transmite por ondas de radio, aunque no es como un sistema de comunicación común: al no tener fuente de alimentación propia, hay que acercarse mucho para obtener los datos que transporta. Lejos de ser un problema, es el propósito con el que se inventó.

Estos sistemas pueden ir adheridos, como anteriormente hemos comentado, a tarjetas de crédito, tarjetas de transporte, pegatinas e infinidad de objetos pequeños.

Entonces, ¿cualquiera con un lector tendrá acceso a los datos de una tarjeta RFID?

La realidad es que sí, pero no es tan crudo como parece:
Los datos en las tarjetas RFID, o su hermana NFC (Near Field Communication / Campo de Comunicación Corto), suelen estar encriptados. Esto significa que aunque se pueda tener acceso a los datos, interpretarlos va a ser mucho más difícil.

¿Así que la encriptación es totalmente segura y no se puede saltar?

Como se puede suponer, no. Existen muchas técnicas para desencriptar datos, que aunque no están al alcance de todo el mundo, ahí están.
Las técnicas que se suelen utilizar para el robo de datos de este tipo de tarjetas (sobre todo de crédito) suele ser organizado. Alguien los roba y otra los clona, para así poder utilizar una tarjeta nueva como si fuese la original.

Debido a este tipo de técnicas, se han desarrollado contramedidas. Una vez alguien tiene los datos de las tarjetas, es prácticamente imposible actuar contra ellos. Por este motivo, hubo que actuar contra el robo de datos y se inventó la tarjeta de bloqueo RFID.

Una tarjeta de bloqueo RFID, evolucionada de las fundas de bloqueo RFID, tiene un método fácil de trabajo. “Absorbe” las frecuencias de las tarjetas cercanas, y evita la captación de datos y la posible clonación de tarjetas.
Además es muy simple de utilizar: se introduce entre las demás tarjetas y no hay que hacer nada más.
Estas tarjetas de bloqueo funcionan tanto con tarjetas RFID y NFC, ya que trabajan a la misma frecuencia.

Normalmente suelen tener un tamaño de tarjeta común, con lo que puede pasar desapercibida. En Crasobrand estamos actualizados y vendemos este tipo de tecnología, para que estés protegido en todo momento. Cada una de nuestras carteras viene con una de regalo.
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